Hasta que no se conocen bien las normas la escuela de vela latina y la Cofradía de Pescadores deciden no salir al Port de Catarroja

A medio gas se podría decir que ha comenzado el Port de Catarroja en esta desescalada. Durante el día de ayer alrededor de una decena de pescadores volvían a tomar sus puestos bajo las sombrillas y preparados para la actividad pesquera. Además, aquellos que no tienen derecho de pesca también volvieron, pero más escondidos. En la otra parte, algunos usuarios de los 300 amarres que hay trabajaban el mantenimiento de las embarcaciones.

“Este verano está perdido” explica un usuario que realiza paseos en palos por la albufera. La barca ya está preparada para cuando empiece la temporada, pero ya se sabe que no va a ser lo mismo. En una barca normalmente caben 32 personas; no obstante, debido a las medidas de distancia que se deben tomar solamente podrían entrar entre 4 y 6 personas. De este modo, no saldría rentable para el negocio.

Port de Catarroja
Wikimedia – CC BY-SA 3.0

Antes de decretarse el estado de alarma era habitual ver a los propietarios de las barcas realizar el mantenimiento de estas o navegando. Desde que inició la fase 1 de desescalada, el ayuntamiento confirmo que se podría volver a realizar actividades de pesca, pero hasta que no estén claras las normas la Cofradía de Pescadores han decidido no salir. “La pesca se hace por afición, ya no se vive de la pesca” comentan.

Curso de vela latina del Port de Catarroja

La escuela de vela latina del Port de Catarroja que está organizada por la Cofradía en colaboración del Ayuntamiento de Catarroja, paró sus actividades y clases debido al estado de alarma se suspendieron. Este año alrededor de 20 alumnos se habían inscrito en la escuela de vela para conocer la forma tradicional que tenían los pescadores de la Albufera.

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