El Sernik uno de los dulces más famosos del país polaco.

Se dice que para conocer verdaderamente un país, uno debe prestar especial atención a la comida durante su visita, y Polonia no podía ser la excepción. Gracias a su ubicación dentro del continente europeo, Polonia ofrece una gastronomía rica en influencias de países tanto del oeste como del este: alemanas, judías, turcas, húngaras, etc.

En general, la comida polaca suele ser sustanciosa y a menudo alta en grasas, tal vez debido a los largos y fríos inviernos en los que la población se decanta por menús contundentes que consigan hacer entrar en calor a todos los comensales.

Algunos de los platos más reconocidos de su gastronomía son el bigos, un tipo de guiso de carne y col, o los pierogi, una especie de raviolis de gran tamaño rellenos de carne, patata, queso e incluso dulces, pues existen diferentes alternativas para la preparación de estas empanadillas. Y es que a pesar de la enorme cantidad de platos polacos de carne, verduras y otras combinaciones saladas, el dulce no podía faltar en la gastronomía polaca, siempre y cuando no se abuse de él.

Para aquellos que decidan darse un capricho de lo más dulce y quieran acercarse un poco más a la cultura polaca, tenemos algunas recomendaciones sobre sus postres más apetitosos como puede ser el sernik.

Uno de los platos dulces más frecuentes en los menús de los restaurantes polacos es el sernik, o lo que es lo mismo, la tarta de queso más tradicional de Polonia. Este postre que puede parecer de lo más común en cualquier cultura se distingue del resto por no incluir ninguna mermelada por encima, a diferencia de las tartas de queso habituales. La característica estrella del sernik son las pasas que encontramos en su interior, que terminan de darle el toque único de sabor.

Otro postre muy habitual en las casas polacas es la tarta Karpatka, un dulce que destaca por la facilidad para su elaboración, además de resultar de lo más económico. Se trata de una tarta que, por un lado, presenta una base de hojaldre y, por otro, está rellena de una deliciosa crema. Normalmente se sirve con azúcar glass espolvoreada por encima, un detalle que le aporta el punto perfecto de decoración.

Sernik

Pero no solo de tartas vive la repostería polaca, y los pączki son el claro ejemplo de ello. Este tipo de donuts (pero sin agujero en medio) se sirven fritos y a menudo cubiertos de azúcar, además de contar con su propio relleno, que suele ser algún tipo de mermelada de frutas (fresa, manzana, ciruelas, etc.). Son una opción ideal como aperitivo y, si los tomamos recién hechos, una buena forma de calentarnos las manos. La franquicia Stara Pączkarnia se ha hecho popular por toda Polonia gracias a sus establecimientos de venta en los que se pueden recoger pączki para llevar, ya sea para tomarlos en casa, de camino o en un parque. Habitualmente la masa de estas bolitas va acompañada de azúcar de vainilla, dejando en su sabor un toque avainillado que los convierte en unos dulces únicos.

Como uno de los principales ingredientes de los postres polacos, las manzanas no podían faltar dentro de nuestra lista de recomendaciones, y en esta ocasión lo hacen como protagonistas de los racuchy. Estas tortitas de manzana podrían servirnos perfectamente como aperitivo para la merienda, aunque en Polonia suelen presentarse como plato principal. Acompañados de un buen vaso de leche, los racuchy son la opción ideal para esos momentos en los que tenemos exceso de manzanas en la despensa y no sabemos qué hacer con ellas.

Aunque la repostería polaca se ve a menudo eclipsada por los platos principales que encontramos en los menús, cuenta con numerosas recetas que sin duda merecen una oportunidad, ya sea probándolas durante nuestra visita en alguna ciudad polaca o preparándolas nosotros mismos en casa.

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