España y Japón son dos países muy diferentes en todos los sentidos, pero ambos están conectados por la tragedia, concretamente, la del 11M.

España y Japón, el ying y el yang, el fuego y el agua. A primera vista, estos dos países no tienen nada en común. Ni las tradiciones, ni la forma que tiene de vivir la sociedad que hay en ellos, nada. Solo existe una cosa que los une, o mejor dicho, una fecha marcada por la tragedia: el 11M.

11M

Era un jueves, como hoy, hace 17 años. Cuatro trenes de cercanías de la Comunidad de Madrid sirven como medio de transporte para cientos de personas que van directas a sus puestos de trabajo, o estudiantes de camino a sus centros educativos. Como cada mañana, esos trenes realizan su trayecto dentro de la línea que une Alcalá de Henares con Atocha, y entre las 7:36 y las 7:39 de la mañana, se producen diez explosiones, casi simultáneamente, en distintos vagones de cada uno de esos trenes. 176 personas mueren en el acto en las estaciones de Atocha, El Pozo, Santa Eugenia y la calle Téllez, y otras 17, en los diferentes hospitales de la ciudad. Se encuentra una mochila bomba que no ha detonado y que ayuda en la investigación, llevando a las fuerzas de seguridad hasta un piso en Leganés donde los 7 terroristas responsables del peor atentado de la historia de España, detonan una bomba que acaba con su vida y con la del subinspector de los GEO, Francisco Javier Torronteras. Tras los actos, un total de 193 personas fueron asesinadas por Al Qaeda, y otras 2057 sufrieron heridas ese 11M.

11M

Por el contrario, hace 10 años la tierra temblaba en Fukushima, Japón, a causa de un terremoto de magnitud 9. Los reactores 1, 2 y 3 de la central nuclear de la ciudad se apagaron automáticamente tras detectar el temblor como indicaba el protocolo, y los generadores de emergencia los mantuvieron refrigerados. Tras ese terremoto, se originó también ese 11M un tsunami con olas de hasta 14 metros que arrasó la costa y causó fallos en la planta y liberó residuos radiactivos. Más de 19.000 personas murieron como consecuencia del tsunami, y más de 470.000 tuvieron que ser evacuadas. Años más tarde, se confirmó que en la explosión de la central falleció una persona, aunque durante los años posteriores lo hicieron 1.200 más de forma indirecta, y no por la radiación, si no por el frío, ya que después de los eventos aumentó el precio de la electricidad, lo que provocó una caída en el consumo de la calefacción en los hogares de la zona.


Hoy todavía se sigue recordando en ambos países las tragedias que hay detrás de este 11M y homenajeando a sus víctimas.

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