El parque nacional y natural de Doñana, en Andalucía, es uno de los humedales más importantes de Europa. En ningún otro lugar se concentran hábitats tan diferentes, como playas naturales, dunas, bosques y humedales, como aquí. Primavera es la estación en la que los flamencos, los milanos negros y las águilas de cola blanca, los halcones y las espátulas y los jabalíes son la mayor atracción para los visitantes ya que es la época de reproducción. El parque nacional Doñana es el hábitat de cientos de especies autóctonas, y un eje especial entre África y Europa para millones de aves migratorias. Ambrosio Lago lleva casi 30 años como guarda forestal en el parque nacional Doñana y afirma que es un verdadero privilegio. Lo más fascinante para él sigue siendo que se puede encontrar agua dulce incluso en las partes desérticas del parque, llegando casi hasta el océano Atlántico. Uno de los motivos por los que hay comida para tantos animales. Doñana es uno de los 15 parques naturales de España y uno de los espacios naturales protegidos como lo es la Albufera, en la Comunidad Valenciana.

La agricultura de sus alrededores está sustrayendo el agua del parque

El parque nacional Doñana requiere aguas subterráneas, pero se le está excavado porque justo al lado se encuentran hectáreas de frambuesas, fresas y arándanos que crecen bajo láminas de plástico. La provincia de Huelva es la huerta de Europa, casi toda la cosecha se exporta a distintos países como a Alemania. Felipe Fuentelsaz, miembro de la organización de conservación de la naturaleza WWF, se queja que en los últimos 20-30 años, las zonas de cultivo se han comido el entorno del parque nacional Doñana de forma totalmente incontrolada.

Fuentelsaz calcula que aproximadamente 20% de las plantaciones son ilegales, al igual que los pozos (aproximadamente 1.000) con los que los agricultores de la zona aprovechan las aguas subterráneas. El parque nacional está bien monitorizado ya que hay una administración, científicos, etc. Sin embargo, el parque esta perjudicado de los problemas que ocurren fuera de él. A Fuentelsaz le parece vergonzoso, pero no sorprendente, que a la Comisión de la UE se le haya acabado la paciencia y haya presentado una denuncia ante el Tribunal de Justicia Europeo. Las autoridades españolas conocen los problemas desde hace décadas, pero han dejado que el asunto se prolongue demasiado.

Abandono de las aguas subterráneas

La mayoría de los agricultores trabajan legalmente y tienen interés en librarse de las aguas subterráneas. Ya hay acuerdos, por ejemplo, la instalación de tuberías para abastecer a las plantaciones con agua de superficie procedente de cuencas de retención. Sin embargo, también hay agricultores que temen por su existencia. En este caso las excavadoras de la asociación del agua sólo pueden entrar bajo protección policial. De momento la junta de aguas admite que se están cerrando pozos que fueron descubiertos en 2014, hace siete años.

Las inversiones siguen siendo costosas

Romualdo Macías es uno de los agricultores legales de la zona que coopera con las autoridades y uno de los pocos que todavía están dispuestos a hablar públicamente. Hace unas semanas, uno de sus pozos fue cerrado y esta perfectamente de acuerdo con la decisión. Romualdo Macías ha invertido cientos de miles de euros en tecnología de riego moderna y afirma que así puede ahorrar hasta un 40% de agua. Sin embargo, esta en contra de las exigencias de algunos ecologistas, que proponen reducir la superficie de cultivo. Ya que la demanda de bayas esta aumentando en toda Europa no le encuentra sentido a cerrar las fincas.

El TJCE decide antes del verano

Los conflictos del parque nacional Doñana siguen sin resolverse. El Tribunal de Justicia Europeo quiere decidir antes del verano sobre la denuncia contra España. Las aguas subterráneas siguen hundiéndose cada año un poco más. Ambrosio Lago, el guardabosques, se cuida de no hacer declaraciones políticas. Le hace ilusión que sus nietos pudieran seguir trabajando aquí y que el parque nacional Doñana mantenga su existencia natural. Este parque nacional funciona como un filtro enorme, produciendo oxígeno y manteniendo el aire húmedo. Afecta tanto a su fauna como también a los humanos.

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