La parálisis del sueño es un trastorno del sueño que se distingue por fases al despertarse en los que la persona es incapaz de moverse. Esto puede ir acompañado de alucinaciones y una sensación de peligro u opresión, lo que hace que la experiencia sea especialmente angustiosa. Sin embargo, la parálisis del sueño es muy aterradora, pero completamente inofensiva.

Se habla sobre un trastorno del sueño REM (Rapid Eye Movement) que se produce cuando una persona se queda dormida (parálisis hipnagógica) o se despierta (parálisis hipnopómica). La persona está entonces consciente y despierta, pero no puede activar sus músculos dado al parálisis natural que sufre el cuerpo en cierta fase del sueño.

De hecho, el tono muscular es inhibido por la glicina, un neurotransmisor que se produce para evitar que la persona reproduzca en la realidad los movimientos que realiza en sus sueños. Si bien este tipo de seguridad química protege normalmente contra los accidentes nocturnos, se convierte en el núcleo del problema para las personas que sufren de parálisis del sueño. Esto suele ser una pesadilla para muchos, ya que no pueden moverse ni hablar por lo que no pueden pedir ayuda.

Esta sensación desagradable suele ser más angustiosa por las alucinaciones auditivas, visuales o incluso sensoriales, así como por la sensación de opresión, asfixia o muerte inminente. Muchos pacientes describen una presencia en la habitación, a veces un intruso, que se sienta en su pecho y les impide respirar.

¿Quiénes se ven afectados?

Alrededor del 30% de los adultos han tenido un episodio único o aislado de este trastorno. No obstante, son muy pocos los casos en los que se trata de un trastorno común y grave. Sólo el 4 % de la población padece un trastorno permanente del sueño, que además limita su rendimiento durante el día.

Esto suele ocurrir sobre todo en la adolescencia, pero hombres y mujeres de cualquier edad pueden padecerla. La parálisis del sueño puede ser hereditaria. Otros factores que pueden estar relacionados con la parálisis del sueño son los siguientes:

  • Falta de sueño
  • Horarios de sueño en constante cambio
  • Afecciones mentales como el estrés o el trastorno bipolar
  • Dormir de espaldas
  • Otros problemas de sueño, como la narcolepsia o los calambres nocturnos en las piernas
  • Uso de ciertos medicamentos, como los del TDAH
  • Las drogas
  • Algunos potenciadores del sabor
  • Ansiedad

Tratamiento de la parálisis del sueño

Los científicos suponen que este trastorno está causado por un sueño incompleto en la fase REM. Los músculos están paralizados, pero la mente está despierta. Aunque los afectados saben que este estado es inofensivo y que sólo dura poco tiempo, algunos se sienten literalmente abrumados por su miedo. Para calmar esto el Instituto Max Planck de Psiquiatría sugiere utilizar ciertos antidepresivos. Los antidepresivos pueden suprimir el sueño REM. Si no hay sueño REM, tampoco ocurre el trastorno.Sin embargo, sólo se utilizan en casos pronunciados.

Los afectados pueden encontrar asesoramiento y tratamiento en un psicólogo. Las clínicas ambulatorias del sueño (como por ejemplo el Instituto Max Planck de Psiquiatría) también ofrecen asesoramiento telefónico.

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