El gimnasta catalán Gervasio Deferr, ganador de 2 oros (salto de potro en Sídney 2000 y en Atenas 2004) y 1 plata (Pekín 2008) ha sufrido de alcoholismo y ha tenido ciertos problemas con las drogas, llegando a ser catalogado como politoxicómano. Hoy en día se encuentra centrado en su gimnasio, alejado de la vida que le proporcionaron las drogas y disfrutando del deporte que le ha visto crecer.

Los primeros problemas de Gervasio Deferr.

En el año 2000 en Sídney, Deferr ganó su primera medalla olímpica, un oro en salto. Tenía 19 años, convirtiéndose en el segundo medallista español más joven. Tras la consecución de este título, sufrió de depresión.

Un año después, le operaron del hombro y estuvo viviendo en casa durante meses, período en el que comenzó a fumar porros con amigos. Este hecho le llevaría a su peor momento como profesional, el positivo por cannabis en los Mundiales de 2002. Un año después, la Real Federación Española de Gimnasia también le sancionó en un control por el mismo motivo. Desde ese momento jamás volvió a estar patrocinado por ninguna marca, lo que hizo que tuviera menos dinero del que podría parecer siendo un triple medallista olímpico, afirmando que, en el momento de la publicación de su autobiografía “El gran salto”, le quedaban 15 años de hipoteca.

Gervasio Deferr

El alcohol como inicio del fin.

Empezó a beber sin control en las concentraciones en Madrid con sus compañeros, hábito que mantuvo durante 20 años. Estar en estado de embriaguez le servía de chispa para consumir otro tipo de drogas como cocaína, speed o pastillas.

Gervasio Deferr, consiguió el oro en salto en Atenas 2004 aunque confesó que la noche anterior a la competición se fue de fiesta, asegurando no acordarse de cómo se fue a dormir. Aunque “triunfó” su objetivo era ganar la medalla de oro en suelo, donde consideraba ser el mejor, sin embargo un fallo le impidió subirse al podio. Tras el fallo, confesó haberse pedido una jarra de cerveza grande ya que, a pesar de haber conseguido una medalla de oro, él sentía haber fracasado.

Tras su última medalla olímpica, una plata en suelo en Pekín 2008, el tiempo libre y la ausencia de competiciones le hicieron mucho daño. No sabía en qué ocupar su tiempo y ya no tendría que preocuparse de los antidoping. Fue ese momento, en 2011, cuando decidió retirarse sabiendo que él ya no podía ganar y con su negación a perder.

En 2017, gracias al presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, Gervi ingresó en un centro de desintoxicación donde fue declarado politoxicómano y donde estuvo 10 meses. Tal era su adicción con el alcohol que al entrar en dicho centro recordó que llevaba seis años bebiendo 6 o 7 tercios de cerveza y 2 o 3 cubatas.

Su vida en la actualidad.


Hoy en día, Gervasio Deferr regenta un gimnasio en su barrio natal en Barcelona, La Mina. Allí, con 41 años, Gervi trata de ayudar a jóvenes de familias desestructuradas a través de la gimnasia y les ayuda a cumplir sus sueños. Además, en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio 2020 comentó las competiciones de gimnasia junto a Paloma del Río.

-Guillermo Bujalance

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