La vitamina D se puede obtener mediante la luz del sol y algunos alimentos como el pescado azul, los huevos e incluso las setas.

Con la llegada del verano son muchas las personas que deciden tomar el sol para ganar un poco más de vitamina D, ya que existen casos de pacientes en los centros médicos con déficit de esta vitamina. A pesar de esto, la gran mayoría lo hace por placer y no por necesidad ni consejo médico.

También existen suplementos para aquellas personas que son de riesgo, aunque son minoría quienes quieren tomarlos.

Curiosamente, el 90% de la vitamina D que obtenemos proviene de la exposición solar, mientras que el otro 10% restante lo aportan los pescados azules como lo son el atún o el salmón, así como los huevos y las setas.

Muchos médicos recomiendan tomar el sol de una forma diferente a la que estamos acostumbrados, ya que una larga exposición al sol puede desencadenar en diferentes tipos de problemas en la piel. Algunos proponen hacer 15 minutos de ejercicio por la mañana y otros 15 por la tarde con los brazos y las piernas descubiertos, aunque para las ocasiones en las que no hay ni una pizca de sol en el cielo, lo óptimo es ingerir pan, leche y algunos de sus derivados. De hecho, esta dieta es la que se sigue en países nórdicos donde apenas tienen días de sol.

vitamina D

Por otro lado, hay pediatras que solicitan una elevación de la vitamina D en los niños, ya que suelen vivir en pisos y en los centros de las ciudades, por lo que tomarán muy poco el sol y sus actividades extraescolares casi siempre suelen ser en interior.


Estudios afirman que en los países ricos, el 88% de su población tiene alguna carencia de vitamina D, y un 7% llega a tener un déficit grave. La falta de esta vitamina puede asociarse a diferentes patologías como los trastornos autoinmunes, las enfermedades infecciosas, cardiovasculares e incluso diabetes. Además, en los huesos se manifiesta mediante la osteoporosis.

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